ADIOS HIJO QUERIDO

lunes, 28 de marzo de 2011

TU ROPITA LA LLEVARAN OTROS CHICOS





Hijito mío, hoy he preparado toda tu ropa para dársela a los necesitados, tu chaquetón de piel, tu forro polar, tus pantalones, tus zapatos, y tus camisetas, las camisetas que tanto te gustaban, la de chayanne, la de pixi y dixi, la de la hormiga atómica, como te gustaban las camisetas, había pensado quedármelas, pero no he podido, no podría ponérmelas, hijo mío, espero que algún día se me pase este dolor tan grande, te quiero tanto, si, te quiero aunque ya no estés a mi lado, lo digo en presente te quiero y te querré siempre, nunca dejaras de ser mi niño, mi calvete, mi tesoro. Recuerdo cuando estabas en el hospital, y yo te dije mañana dormirás en tu camita y tú me contestaste, no lo creo, cuanta razón tenias cielo mío, ya nunca mas dormirás en tu camita, ya nunca mas irá mama a arroparte y a darte un beso en la mejilla y otro de gnomo.
Muchas personas me dicen que me tengo que resignar, que así lo ha querido Dios, “Pero si Dios nunca se ha preocupado por ti” ¿Por qué te mandó esa terrible enfermedad? ¿Por qué te arrancó de mi lado solo con 28 años?
Otras personas me dicen “No se que decirte” yo creo que esas son las que mas me comprenden ¿Quién puede comprender lo que es ver sufrir toda la vida a un hijo? ¿Quién puede comprender lo que es ver morir a un hijo?
Se feliz donde estés hijo mío, no te preocupes por Antonio y por mi, se que ahora nos hemos quedado en una situación muy mala, se además que sin ti nuestra vida está vacía, pero tu se feliz, Nosotros viviremos siempre con tu recuerdo.

2 comentarios:

  1. Yo no sé lo que es ver morir a un hijo. Pero sé que es ver morir a mi hermana, mi única hermana con 50 años, después de tres años sufriendo.
    Y consciente hasta el último minuto.
    No hay consuelo posible. Te pueden decir de todo. Unas veces te agradan. Otras veces no tienes ganas y te molestan. Lo peor es cuando te acuestas, y piensas, que parece mentira que lo que te ha pasado haya podido ser pasado.
    De mi hermana han pasado dos años. El dolor es el mismo, no cambia. Uno coge una nueva rutina de vida, pero el dolor está ahí. Un dolor que yo no quiero que se vaya, porque sería como borrar la huella. El tiempo te va arrancando la presencia. Pero la memoria la tenemos.
    Yo te entiendo. Y sé que no hay consuelo posible. Así que una buena manera de desahogarse es escribiendo, que es lo único que nos queda.
    Un abrazo.

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  2. Yo sólo vengo a darte un millón de besos.

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